Aunque me digan que me tenga que contener en mis emociones y la rabia se apodera de mi cuerpo y de mi mente, haré lo que pienso, que es correcto.
No te escucharé, no los escucharé.
Mi verdad es oro, mi verdad es mi fuerza, mi valentía.
Mi verdad es mi ganas de vivir, razón de existir y luchar por lo que es justo, correcto.
Aunque tratando de hacerlo, pueda salir herida, pueda morir, seré feliz porque diré que di lo mejor de mi, que hice hasta lo imposible.
Aunque hice un escándalo en la calle por defenderme y lloré camino a casa tuve el placer de decir y hacer lo que quise.
Nunca mas, esta vez nunca, hace tiempo dije que no dejaré que nadie me haga daño y lo cumplí, y mis palabras aun siguen vigentes. Duela a quien le duela, no dejaré que nadie me lastime.
Aunque pierda amistades, familiares, amores y sangre, lo siento, pero no me importa soy feliz queriéndome
Aunque lastime corazones negros y mentes retorcidas los haré pagar y no me importa que sea desde un niño hasta un anciano… la mierda tiene que desaparecer y de eso me encargo yo.
Esta es la lección aprendida NUNCA DEJARME PISOTEAR porque las apariencias engañan.
No dejarme convencer porque la verdad engaña en boca de ratas disfrazados de niños y ancianos de hombres y mujeres indefensos.
La lección esta aprendida aunque hice escándalo en la calle, camino a casa llore, nadie me ofreció su hombro y me sentí sola, pero grité dije lo que quise hasta escupí y le dije a mi padre que aquella mujer que se dice señora se pasa la vida insultando y riéndose de desgracia ajena, te dice mentiras, pero no se si me crees solo se que aquella noche me fui llorando a casa y mi padre no me consoló y no me importó que la gente me vea así.
Y no importa porque llorar no me hace cobarde, no me hace débil, me convierte en un ser invencible en su ser HUMANO racional, me convierte en Patricia Yulianith. La ferozmente dulce y la trágicamente verdad.
Y lo soy, y lo siento, es mi manera de hacer lo correcto, mi manera de seguir respirando en este infierno llamado tierra, aunque me acostumbré a ello, pues ya paso más de 19 años.
Y a la paz, y a la razón, y la justicia le sigo esperando, como a un devoto espera a su salvador.
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